martes, 7 de abril de 2015

Jaizkibel: La senda del litoral; ruta de los acantilados y los colores.



Jaizkibel: La senda del litoral; ruta de los acantilados y los colores.


Esta Semana Santa hemos realizado una de nuestras rutas favoritas: Cruzar Jaizkibel de punta a punta. Lo habíamos hecho varias veces por el camino Talaia (GR-121) pero el camino del litoral era algo que nos quedaba pendiente.

El recorrido ha sido grabado en GPS y recomiendo seguirlo al realizar la ruta. Si bien es cierto que el recorrido está señalizado por marcas en su totalidad, en algunos tramos cuesta encontrarlas o son un poco confusas y es entonces donde, echaremos mano del GPS o de nuestra intuición (para los más aventureros).

La senda del litoral, a diferencia del camino Talaia (GR-121), recorre en su totalidad el monte Jaizkibel por la costa. Es una ruta bastante más dura pero es indudablemente más bella y es que, una vez separados tras varios kilómetros caminando juntos, el sendero del litoral accede a lugares llenos de peculiares calas, colores y geoformas que solo la magia del tiempo sabría explicar. 

El recorrido comienza en el faro de Higuer, en el municipio Gipuzkoano de Hondarribia y "oficialmente", llega hasta Pasajes de San Juan. Sin embargo,nosotros casi al final de la ruta hemos abandonado el litoral para caer directamente a Lezo; ya que nos ahorrábamos unos kilómetros para llegar a la estación de Renfe. 



 Cómo llegar


En coche

• Desde San Sebastián (26km - 30min): Tomamos la GI-636 dirección Irun. Antes de llegar a  Irun, tomamos la N-638 hasta el municipio de Hondarribia y seguimos las indicaciones hasta el Faro de Higuer.


Ruta

Tiempo sin paradas:  8 horas 30min
Cumbres: -

Dificultad: Dificil; es una ruta muy larga donde encontraremos algún que otro paso de dificultad técnica.








Como siempre; los 3 titulares (David, Gorka y Mikel). Éste último estrena hoy su nuevo logo de fotógafo: "Tzommer" con el que conoceremos una forma distinta de ver la naturaleza en su próximo blog, ya que nos mostrará las maravillas de nuestro alrededor que quizás no conocíamos hasta ahora.


Comenzamos pronto, a las 08:00 de la mañana nos acercan en coche hasta el Faro de Higuer; hace tiempo que ha amanecido pero el cielo aun se viste de rosa. 




Faro de Higuer




Al principio apenas veremos marcas dobles blancas, pero tranquilos, este tramo del camino lo comparte con el Talaia (GR-121) por lo que los primeros kilómetros seguiremos las marcas rojiblancas y los paneles informativos (foto).





El camino es muy cómodo y recorremos con energía y ganas los primeros "subebajas" que nos esconden en el bosque para después sorprendernos con las primeras calas de Jaizkibel. 




La







Llegamos a la Cala del Molino (1 hora), muy frecuentada en verano donde hemos pasado grandes tardes de Julio. Ahora está tranquila y es que la temperatura no está para 
chapuzones.




Cala del Molino



Salimos a un gran prado, hierba y mar se fusionan para darnos una estampa espectacular. Algunos caballos no dudan en bajar hasta aquí para comer.












Aunque Mikel, a pesar de ser amante de lo verde, prefiere quedarse sólo con el azul.



Urdin



La siguiente cala la conocemos coloquialmente como "Las bañeras"  (1h 30min) y es que, el agua dulce que desciende en pequeños regatos y el agua salada que sube con la marea queda atrapada en estas cavidades dándoles tal forma. 






Continuamos por la precioso pradera, intercalando calas y caballos. 








Llegamos a Punta Biosnar, el saliente que más sobresale de la costa y que veíamos a lo lejos desde hacia unas horas. (2h 30min)



Punta Biosnar




La senda del litoral
Pocos minutos después, encontramos un cartel indicativo de la GR-121 que nos dirige al interior. Es en este punto donde nosotros abandonamos el camino Talaia para seguir por costa, a la derecha veremos un sendero estrecho que nos dirige a la siguiente cala; a la cala de los fósiles, donde nos esperan innumerables geoformas para jugar con nuestra imaginación. 




















Descanso de Mikel en la cala de los Fosiles



Continuamos hasta la cala de Erentzin (4 horas), donde un gran muro nos corta el paso. Para sortearlo debemos adentrarnos en la frondosidad y seguir las flechas hasta un pequeño riachuelo. Nada mas cruzarlo, encontraremos a la derecha un pequeño sendero que asciende la "gran pared". Algunos pasos son complicados pero tendremos una cuerda para ayudarnos. 


Cala de Erentzin









Las vistas son magníficas desde arriba... 



Cala de Erentzin desde arriba


Además, aquí la roca contiene formas muy curiosas.










El camino desciende directamente por un estrecho sendero y se interna en los árboles. Es difícil encontrar las marcas en este tramo pero conseguimos llegar a la concha (4h 45min) Otra gran pared de singular forma. Parece un buen sitio para dormir. 


La concha


Nada más salir nos encontramos con una sucesión de monolitos blancos, algunos con grandes cavidades que nada tienen que envidiar a la concha para echarnos una siesta.






Nuestras tripas rugen, y los últimos metros los hacemos con prisa hasta llegar a Labetxu, (5 horas) lugar elegido para hacer un gran descanso y recargar las pilas y llenar los 
estómagos.



Labetxu



¡Este lugar es impresionante!


Labetxu



Labetxu



Labetxu



Labetxu



Tras un largo descanso abandonamos el lugar y llegamos a una ladera de gran inclinación donde acariciamos las olas. Es en esta ladera donde encontramos la grieta de Tximistakurrutua. (6h 15min)







Grieta de Tximistakurrutua



Al fondo vemos una casota, es Azabaratza, lugar de recogida de algas. Aún podemos ver la maquinaria vieja. Para continuar el camino, debemos cruzar una pared muy inclinada, uno de los puntos más complicados del día. (7 horas)



Azabaratza





A partir de aqui el camino toma grandes pendientes, tanto de subida como de bajada. Tras una de las grandes subidas nosotros abandonamos el camino del litoral y nos internamos en un gran prado donde pasamos cerca de unas bañeras (8 horas). Desde aquí, podemos ver la carretera que cruza Jaizkibel y nos dirigimos hacia ella.



Bañeras





Continuamos por el arcén de la carretera poco más de 500m, hasta llegar al punto donde el camino Talaia (GR 121) cruza la carretera. Si seguimos el camino Talaia, llegaremos en poco más de 1 hora a Pasajes de San Juan, muy lejos del transporte público que nos traerá de vuelta. Es por eso que nosotros cogemos dirección Lezo; más cerca de la estación de Renfe.
Charca



Para ello, por nuestra izquierda, continuamos el camino paralelos a la carretera y descendemos unas cuestas. Nos topamos con un sendero más ancho, con las marcas del camino de Santiago. En este sendero, a nuestra izquierda, encontramos una charca, y nada más pasar por ella bajamos por otro pequeño sendero que surge a nuestra derecha. Continuamos descendiendo por estrechos senderos (no cogeremos ninguno asfaltado) y al final llegaremos a Lezo



Lezo



P


Un país en mi mochila


T

E

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